LA SECUNDARIA, TAL VEZ UNA DE LAS MEJORES ETAPAS DE MI VIDA
Tal parece que hoy amanecí nostálgica, eso o simplemente busqué una excusa para volver a hablar de esta etapa de mi vida. La secundaria fue una montaña rusa de emociones, literalmente; pero a pesar de que pasé cosas no tan buenas en esta etapa, podría decir que fue una de las mejores de mi vida y siempre la voy a tener muy presente en mi vida, porque realmente creo que fue una parte muy esencial en ella.
Suena raro, pero literalmente siento que la secundaria fue apenas ayer, jaja. Aunque ya han pasado aproximadamente 4 años de ella, recuerdo cada momento con mucha claridad: recuerdo el día en que llegué, los nervios por no saber si lograría hacer amigas, la confusión por no saber cómo sería y a la vez la emoción por conocer cosas nuevas.
Pero para mi sorpresa fue mejor de lo que imaginaba: tuve momentos muy buenos, tuve buenos maestros, un ambiente muy agradable dentro de lo posible y encontré personas que hasta el día de hoy las recuerdo con mucho cariño, porque creo que eso también influye mucho para que un lugar se sienta cómodo para ti. Y a pesar de cosas que sucedieron, nunca podría ignorar los buenos momentos que pasamos: recreos llenos de risas, las pláticas entre clases, el esperarnos la una a la otra cada que sonaba el timbre para salir y uno de los momentos más difíciles para mí, despedirme de ellas. Ese día no solo me despedí de mis amigas, me despedí de la ciudad en la que llevaba casi tres años y de la escuela que a pesar de todo sabía que extrañaría.
Fue un día normal, estaba esperando que llegaran por mí y a la vez esperando encontrarme con alguna de mis amigas para quedarme platicando con ellas mientras esperaba a mi mamá, pero cuando ella llegó solo me dijo que ya no estaríamos más allí. ¿Y es aquí donde probablemente ustedes pregunten "cómo así?, ¿por qué te lo dijo de esa forma?". Bueno, en mi vida eso es algo muy normal, jajaja. Desde que tengo uso de razón me he cambiado muchas veces de ciudad, ya que el trabajo de mis papás lo requiere; nunca nos hemos quedado en un solo lugar por mucho tiempo. De hecho me atrevería a decir que ese fue el lugar en el que estuve más tiempo, así que sí, era consciente de que en algún momento tendría que irme de ahí, pero aun así no sabía que sería tan difícil para mí. Nunca en mi vida me había costado soltar tanto un lugar como aquella vez y créanme que aún no lo he soltado por completo, pero ya lo asimilo más.
Volviendo a ese día, mi mamá dijo que tendríamos que ir por mis papeles y todo ese proceso para darme de baja. ¿Saben lo difícil que era saber que literalmente me faltaba como un mes para terminar mis estudios y no poder completarlos ahí? Créanme, fue algo muy complicado, pero en ese momento no pensé mucho en eso: pensé en cuánto extrañaría a mis amigas y a las personas que conocía en esa ciudad, al igual que mi rutina hasta ese momento.
No sabía si iría a la escuela al siguiente día, entonces busqué a mis dos amigas que aún no habían salido de la escuela. Una de ellas apenas iba saliendo, recuerdo que me acerqué y le platiqué todo: no me creyó al inicio, ni yo me lo creía, no podía esperar menos de ella. Entonces la abracé y lloramos: ella lloró por fuera y yo por dentro, porque sabía lo que pasaría meses después, sabía que la distancia iba a poder más. Y ahora que lo pienso, hubiera deseado abrazarla más fuerte y decirle cuánto había significado en mi vida y que a pesar de todo la quería mucho. Pero no existe el "hubiera", así que solo deseo que ella sepa cuán importante fue para mí en su momento, aun sin habérselo expresado con palabras.
Después de ese momento fui a buscar a otra de mis amigas y aquí es donde verdaderamente yo lloro: ella fue una parte muy esencial en mi vida, hablábamos todos los días, nos contábamos todo, hasta las cosas más tontas; podría decir que la consideraba mi mejor amiga. Le conté que me iría y que solo la había buscado para despedirme; nos abrazamos, sí, pero ambas vacilamos al hacerlo, y ahora reconozco que yo sabía que esa amistad no iba a durar, y ¡oh, sorpresa!, tenía razón.
Bastaron un par de meses para que los mensajes disminuyeran, las pláticas se volvieron secas, ya no había noches de insomnio en las que nos contábamos todo, el "visto" comenzó a ser algo común y un día simplemente todo se acabó: le conté mis sentimientos porque estaba pasando por una etapa muy difícil y no hubo respuesta. Realmente ahí fue cuando experimenté el sentimiento de sentirme sola, no tenía a nadie más para contarle mis cosas y nunca hubo ningún mensaje de disculpa ni nada. Tal vez también influyó mi orgullo por no querer sentir que estaba rogando por la atención de alguien, pero desde ese día no volvimos a hablar.
A pesar de eso, siempre voy a llevar en mi corazón cada uno de los momentos que pasamos juntas: el día en que corrimos por toda la escuela para entregarle una carta al chico que le gustaba, cuando regresábamos de la escuela y nos mandábamos mensajes para hablar de las cosas que habían sucedido en el salón de cada una, cuando llegamos tarde y nos quedamos en la biblioteca platicando esperando que terminara la primera hora para volver a nuestros salones, cuando aceptó leer un libro por mí y tuve que llevar uno de mis libros para entregárselo a escondidas como si fuera droga, las madrugadas en las que nos quedábamos platicando y nos desvelábamos o cuando le hablaba emocionada porque había intercambiado dos palabras con el chico que me gustaba... y todos esos momentos que formaron nuestra amistad siempre los recordaré con mucho cariño.
Como se dieron cuenta, mi tema sensible son las amistades, ¿no me juzguen, ok? Verdaderamente aprecio mucho a cada una de ellas.
Volviendo al tema central, una vez que nos mudamos de ciudad fue muy difícil encontrar una nueva escuela, sobre todo tomando en cuenta que faltaba como un mes para terminar el curso. Literalmente fuimos a todas las escuelas cercanas, hasta que llegué a esa escuela. Y a ver, de esta experiencia no puedo hablar muchas cosas porque estuve si acaso solo un mes ahí. Por suerte no me quedé sola como yo lo pensé, logré acercarme a un grupo, y no les voy a mentir: hubo veces en las que sentí que no encajaba ahí, veces en las que sí sentía un poco feo que ellas conocieran temas entre ellas que yo desconocía, o cuando hablaban de cosas que yo no entendía porque, ajá, no estuve desde un inicio con ellas. Pero ahora que lo pienso, no las puedo culpar: yo era nueva ahí, apenas me conocían, no iban a contarle cosas a una persona que conocían hace apenas un par de semanas. Y a pesar de todo, siento que fue como si me hubieran acogido, jajaja, porque si no hubiera sido por ellas me habría quedado sola durante ese mes. Así que, a pesar de todo, también se les agradece mucho.
Y olvidé mencionar que principalmente no hubiera conocido a mi mejor amiga, con quien personalmente comparto mucho la frase que dijo Olivia en una de sus canciones, la de "Si hay un Dios, él fue el vínculo que nos unió", porque realmente siento que yo solo llegué a ese lugar para conocerla a ella. El universo, o lo que sea que fuera, sabía que en los próximos meses iba a necesitar más que nunca a una amiga como ella. Y a ver, no voy a mentir: cuando salí de ahí y me mudé a la Ciudad de México, creí que pasaría lo mismo que con mis amistades anteriores, que la distancia nos iba a separar y nos dejaríamos de hablar. Pero sorprendentemente eso no fue lo que sucedió; al contrario, creo que nos volvimos aún más unidas. Obviamente nos hablamos antes de que me mudara, pero no tanto como lo fue después, y realmente deseo con toda mi alma que nunca nos dejemos de hablar.
Y releyendo todo esto me doy cuenta de que pasaron muchas cosas en un lapso tan corto: tener un grupo de amigas que ahora no está más junto, el mudarme de ciudad a tan solo un mes de terminar mi último año y durar solo tres meses en la otra y un mes en esa escuela, conocer a una persona que no sabía se volvería tan importante en mi vida y ahora estar escribiendo esto porque soy muy nostálgica y me gustaría dejar un recuerdo en algún lugar fuera de mi mente.
A pesar de todo lo que sucedió, no cambiaría mi etapa de la secundaria por nada: para mí fue perfecta. Sí hubo cosas que me hubiera gustado hacer diferente, pero a pesar de eso creo que también aprendí de todo eso. Y si pudiera regresar al primer día, aprovecharía aún más mi tiempo ahí. Sé que no todos pueden decir lo mismo, pero para mí este fue mi mejor momento y volvería a él una y mil veces más sin dudarlo.