¿Qué eres?
Hace tiempo cargo con un sentimiento que no reconozco. No es tristeza, porque conozco el dolor de esta; no es enojo, porque sé muy bien cómo se siente; no es miedo, porque he vivido con él mucho tiempo, tanto que ya aprendí a reconocerlo.
Pero sé que hay algo ahí. Siento algo en mi pecho que no reconozco, no puedo ponerle un nombre. Tal vez sea aquel sentimiento de inexistencia o disociación, no lo sé con certeza, pero sé que está ahí todos los días: cada mañana al despertar, las tardes cuando ocupo mi mente para dejar de pensar y en aquellas madrugadas en las que no consigo dormir. Ese sentimiento sigue ahí, me acompaña cada maldito día y no sé qué más hacer para apagarlo.
Es extraño, es como si flotara, como si en algún momento todo mi cuerpo se apagara y solo mi mente existiera, con mil pensamientos girando alrededor de ella; siento un peso tan enorme que mi cuerpo a veces no es capaz de soportar, un peso tan grande que me impide respirar.
No sé qué es, pero deseo que salga de la misma forma en la que se instaló: de forma silenciosa, de una forma en la que no vuelva a saber de él. Siento que este sentimiento es como un tsunami o un terremoto; entró lentamente sin hacer ruido, sin dar aviso, simplemente llegó y terminó con todo, dejando un desastre inmenso dentro de mí, rompiéndome al punto en el que no quedó más de mí. Me hizo sangrar hasta que mi alma se secó, haciendo que derramara tristeza en forma de lágrimas, lágrimas que parecían insignificantes pero que cargaban con todo el dolor que llevo dentro. No sé cómo deshacerme de él, pero solo deseo que me dé paz, que me permita volver a vivir, aunque sea un día... solo deseo volver a ser yo.